jueves, diciembre 30, 2004

Fetiches

Fuente: www.akashaweb.com

He estado hablando constantemente acerca de dejar que encuentres tu propio estilo de dominación. Espero que tu pareja haya dejado de molestarte y haya prestado atención a tus requerimientos de no hablar de lo que él desea.

Pero ambas sabemos que él tiene fantasías. De hecho puede que ya sepas acerca de ellas más de lo que quisieras saber. Tal vez se relacionan con el dolor, o con estar vestido de mujer. Tal vez te ha mostrado revistas que él lee, y los encuentras locos, ridículos o sólo insólitos.

Creo que los hombres erotizan los objetos, los actos y las sensaciones más que una mujer. Es posible que durante un largo tiempo el haya estado desarrollando atracciones intensas y eróticas hacia sus fetiches. Esto puede ponerlo en cualquier sitio de la "Escala de Dominación" de la que hablé antes - puede que tenga una lista de cosas que desea que alguien le haga, y al mismo tiempo, querer que ella las disfrute genuinamente.

Por otra parte, creo que las mujeres erotizan las emociones y las relaciones (como por ejemplo, la naturaleza y belleza de una interacción y su química).

Así que cuando es que tu pareja comienza a disfrutar la esencia de tu florenciente dominación - y que incluya un poco de sus propios fetiches?

Mi respuesta es muy simple. Cuando estés lista para ello.

Pero, quiero que leas y pienses lo que voy a decirte. Voy a hablar de los hombres y de cómo están construidos, especialmente los hombres sumisos. Espero que pueda ayudar a deshacer cualquier asociación negativa que tengas con sus fetiches, si es que ya te ha hablado de ellos.

Primero, quiero que tengas en cuenta una cosa muy importante. Nunca "tendrás" que hacer algo que no quieres hacer. Debes decirle a tu pareja, sin dejar lugar a dudas, que no estarás obligada a hacer algo que no encuentras placentero simplemente para complacerlo escondiendo esto tras el velo de una supuesta "dominación".

Puede que, en algún momento, le hagas cosas que no te agradan porque él las necesita. Todas hemos hecho eso. Tal vez sea una posición sexual que no es cómoda, o que le hagas sexo oral cuando te sientes mal, pero demonios, lo desea tanto. Complacemos a nuestros hombres; por supuesto, probablemente haremos tantas cosas por ellos.

Pero debes dejarle en claro que no harás lo que él desea mientras haces una dominación fingida. Adoptarás las cosas qiue realmente te excitan dentro de tu "Dieta de Dominación". Y si él desea que te apasione disfrutar sinceramente del acto, debe aceptar que no todas las cosas entrarán en la dieta. No todos estamos hechos de la misma pasta.

En cualquier caso, debes comprender que hay cosas que hoy encuentras ridículas pero que dentro de un año puede que encuentres muy eróticas. Puede que haya cosas que hoy absolutamente impensables y que dentro de tres años pienses que son las cosas más increíblemente excitantes que hayas conocido.

Si algo he aprendido de la dominación y sus misterios, es que tenemos una increíble habilidad para adoptar y erotizar objetos una vez que sabemos qué efecto podrían causar en nuestra pareja. Toma tiempo, pero ocurre. No puedo explicar porqué, o cómo. Sin embargo puedo decirte que requiere paciencia y una mente abierta. Y sobre todo, requiere una pareja que no fastidie. De repente, una noche, en medio de frenesí dominante, puede que sientas curiosidad al respecto de algo, y podría ser que lo pruebes. Y verás su reacción, sentirás cosas increíbles, y entonces el resto será historia. Lo has incorporado a tu bolsa de trucos, por así decirlo.

La clave de todo esto es que adoptemos esas cosas a nuestro modo. Vamos a nuestro propio ritmo. Nunca, nunca nos empujan a hacerlo, o nos dicen que lo hagamos.

En el momento en que decidamos probarlo, lo haremos a nuestro modo. Y sólo eso ya nos da una increíble sensación de poder y entusiasmo. Es como si tuviéramos las fantasías más ardientes de nuestra pareja en nuestras manos, y fuéramos a dar vuelta su mundo. Si podemos itnegrar satisfactoriamente sus fetiches de esta forma, algo sorprendente ocurrirá. La emoción de la pasión y el entusiasmo que tendrá ese preciso momento superará con creces nuestra interpretación previa de la acción en sí.

Quiero dejar algo claro. En ese momento, no es que estemos haciéndolo para él, no nos gusta, pero bueno, a él le gusta. En ese momento, estamos tomando algo que es poderoso y lo estamos transformando en una herramienta para nuestro placer. De repente, la acción se vuelve secundaria. Es tan mágico como apuntar una varita a nuestra pareja y decir: "Puf. Te derretirás para mí. Ahora mismo", y maravillarse del resultado.

De repente, descubrimos que esa varita mágica, que previamente era una pequeñae insólita locura, ahora es un recurso bastante ingenioso.

La clave de esto, repito, es que cogemos esa varita mágica cuando estamos perfectamente listas y nos sentimos cómodas haciéndolo. Y lo hacemos sabiendo que no tenemos ninguna obligación de hacerlo otra vez. Lo hacemos principalmente por nosotras mismas, y por él de manera secundaria. Es el 51/49% otra vez. Mientras la escala esté ligeramente a nuestro favor, seremos capaces de disfrutar dentro del contexto de la dominación.

*

Alguna vez has tenido un par de zapatos, o un conjunto que, no siendo tu favorito, o siendo completamente incómodo de llevar, descubruste que presionaba los botones de tu pareja? O tal vez sabías que cierto tipo de ropa interior le provocaba "algo", y entonces lo compraste y lo usaste, aunque a tí no te provocaba nada?

No hay que confundirse con una situación en la que tú no quieres hacer algo pero él te convence, y aceptas hacerlo a regañadientes.

Se trata de una situación en la que tomaste la iniciativa y lo hiciste - no porque a tí te gustaba, sino porque te gustaba lo que le provocaba a él. Tal vze se relacione con unos tacones de 15 centímetros que tú nunca, jamás llevarías si quedaras con unas amigas, pero a veces te los pones porque sabes derrite a tu pareja cuando los llevas. Al final de la noche, tus pies duelen como mil demonios, pero bueno, valió la pena.

El acto completo,, la situación en sí misma, tal vez mirándola en retrospectiva la consideraste buena. De otra forma, probablemente no hubieras vuelto a ponerte esos zapatos.

Tal vez, de alguna forma extraña, te diste cuenta de que en realidad disfrutabas usar esos zapatos. El dolor en tus pantorrillas parecía no molestar tanto. O, esa lencería que "presionaba sus botones" - tal vez comenzaste a no sentirte tan tonta llevándola. con el tiempo, erotizaste el objeto o el acto, y realmente comenzaste a disfrutarlo.

Tomemos un buen ejemplo acerca de fetiches, y explicaré una forma correcta y una incorrecta para incorporarlas a tu estilo de dominación. Todo se refiere a la comunicación, la panciencia de tu pareja, y tu actitud hacia el acto.

Comunicación tramposa

Considera la siguiente afirmación de tu pareja: "Me gustaría que me azotes".

Puede considerarse como forma de presión? Es incorrecta esta forma de comunicarte sus deseos?

Creo que hay formas que son definitivamente incorrectas para que un sumiso comunique sus fetiches, y también creo que existen formas en que puede hacerlo bien. Pero nosotras, como mujeres, debemos hacer un esfuerzo para no suponer cosas partiendo de sus declaraciones. Esto queire decir, que podemos ser tan culpables de tildarlo de presionarnos aún cuando no se está comportando de esa manera, y es mucho más probable que nos ocurra esto con cosas que nos escandalizan o nos hacen sentir incómodas. En este caso, debemos responsabilizarnos de nuestras propias interpretaciones.

Si tu pareja dice "Me gustaría que me azotes" en el medio de una escena que estais realizando juntos, esto es definitivamente inapropiado. A menos que, por supuesto, lo haga de una forma traviesa que tú encuentras divertida; yo personalmente no encuentro divertida ninguna forma de "dominación desde el asiento trasero".

Si tu pareja dice, "Me gustaría que me azotaras", una mañana en la cama mientras estás leyendo el periódico y continúa matizando con preguntas como, "Lo harías alguna vez?" "Crees que podemos probarlo?" "Podrías darme al menos una pista sobre cuando podría ocurrir?", entonces yo creo que te está presionando.

En el momento en que una frase se convierte en una expectativa, en una o ambas mentes, adquiere un tinte de dominación. En otras palabras, es un área complicada para tí - cuando decidas hacerlo, por quién lo estarás haciendo? Lo harás porque insistió tanto ese día?

Si tu pareja intenta apelar a tu simpatía con respecto al fetiche, está definitivamente fuera de límites. Comprendemos que él ve sus deseos muy importantes y que lo distraen, pero no puede manipularte apelando a nuestros deseos naturales de satisface a nuestra pareja. Si él se queja de que lo necesita fuertemente, que desea que al menos lo intentes una vez, o si se uestra abatido, no te está ayudando a que desarrolles un interés natural en ese deseo.

Si tu pareja intenta darte pistas, entonces se comporta de manera aún más sospechosa. Es una manera de pedírtelo sin hacerlo, o tal vez trte de apelar a tu "curva de aprendizaje" poniendo algo bajo tu nariz pero sin pedirlo específicamente. Después de todo, si él nunca lo pidió, como podría considerarse que te está presionando?

Si una noches deja sobre la almohada una fusta con una rosa, puede que él piense que está siendo romántico. Pero si él sabe que azotar es algo sobre lo que aún no te has decidido, él está generando una expectativa. Realmente creo que cuando se trata de juguetes, nuestras parejas debieran dejar que las compremos cuando estemos listas, o comprarlas por nosotras cuando lo pidamos (si somos demasiado tímidas como para comprarlas por nosotras mismas).

Entonces, cuál es la manera correcta para que este pobre hombre nos hable acerca de su fetiche?

He presentado lo que parece un campo minado virtual para cualquier pobre sumiso, destinado a ir al infierno si alguna vez te comenta sus deseos de manera inapropiada poniéndose en tus zapatos, aterrorizado porque si él menciona su fetiche de manera equivocada (y tal vez sea difícil para el mencionarlo porque le da vergüenza, en muchos casos), entonces lo rechazarás, lo maldecirás, y jamás incorporarás ese fetiche al juego.

En realidad, es muy simple. Debería comentarte sus fetiches casi por casualidad, durante la conversación, o durante momentos predeterminado para discutir fantasías.

Podría ser una buena idea destinar algún tiempo para hablar de ellas, entendiendo ambos que es sólo una conversación, y que esto es un proceso de aprendizaje para tí.

También podrías considerar hacerle escribir sus fantasías para tí de manera que puedas leerlas tranquilamente cuando estás sola. Te recomiendo firmemente que NO hagas que escriba historias para tí. Los hombres tienden a hablar una y otra vez sobre cosas físicas, vestimentas, y construyen en sus mentes sus propias diosas dominantes que suelen ser irrealistas. Podrías encontrarte con una historia de 5 páginas que intenta explicar que a él le gusta ser azotado, pero sin embargo te encuentras leyendo una historia con una criatura dominante que tú jamás podrías o desearías ser. en realidad, te está pidiendo que tú seas esa diosa, este es el envoltorio en el que vienen sus fantasías. Sería igualmente efectivo que te escribiera en una línea "Me gustaría que me azotaras".

Si escribe sus fetiches para tí, haz que lo haga en forma de lista, y tú ya podrás hacerle las preguntas que desees después.

Ahora, aquí viene la parte difícil para tí. También tienes que asumir la responsabilidad por la interpretación de esta comunicación. Aún hoy en día, tengo que reprimir el enojo cuando un hombre me habla de sus deseos. Es mi reacción natural asumir que me está presionando porque he tenido muchas experiencias en el pasado que resultaron ser de ese modo.

A menudo él lo menciona de forma casual y abierta, sólo para darnos información para nuestro uso posterior. Si estás cenando con tu pareja y él dice "Los azotes realmente me excitan", probablemente no considerarás que te está presionando a menos que comience a puntualizarlo con preguntas.

Si él trata de personalizarlo, con buenas intenciones, piensa como suena "Adoraría que me azotaras". Entonces allí están: expectativas: Nosotras leemos esta frase como "No sería feliz si no me azotaras". Eso no es lo que éle stá diciendo. Simplemente está personalizando su deseo. Cuando plantea sus fetiches, necesitamos escucharlos con la mente abierta. Si no te está presionando o intentando convencerte, debemos ser pacientes y escuchar. Recuerda que el hecho de escuchar no significa que estés de acuerdo en hacerlo. Estás tomando la información para decidir si querrás utilizarla después.

Espero que él te permita evaluar estas cosas a tu propio ritmo y no te presione. Hazle saber que expresar su deseo meramente es suficiente; no debe intentar "ayudarte" dándote "inocentemente" material escrito sobre el tema. Te pido que te mantengas alejada de este material porque normalmente está escrito en ese estilo fantasioso e irrealista que quiero que evites. Todo es parte de los obstáculos de generar expectativas. Si te da una historia sobre azotes que realmente le gustó, podrías leerla y pensar que eso es lo que él desea que le pase. Eso no va a ocurrir. Si decides probar con los azotes, lo harás a tu manera. No a la manera de esa historia.

*

Entonces, que haces cuando piensas que sus fetiches son extraños, o no los encuentras atractivos, o ni siquiera puedes contemplar hacerlos?

Es posible que la primera vez que habkle de sus fetiches, muchos o la mayoría de ellos los encuentres fuera de tus límites. Esto quiere decir, que no tienes intención de hacerlos, no puedes siquiera contemplar disfrutarlos, y preferirías no tener nada que ver con ellos.

Me ha pasado eso. Y te lo diré otra vez, hay cosas de las que pensaba eso, y ahora no sólo las hago -las disfruto y las echo de menos. Realmente deseo hacerlas a otros hombres, aún cuando las incorporé unos años antes debido a otra persona.

Cuando tengas la lista de todos sus fetiches en tu cabeza, evalúalos el tiempo que desees y escoge algunos que sean los menos incómodos para tí. Escoge las cosas de las que piensas "Yo no disfrutaría con eso" en vez de las que piensas "Yo jamás haría eso".

Ahora, piensa en lo siguiente:

Porqué te disgusta tanto? Puede que haya muchos obstáculos que tienes que identificar y eliminar antes de que realmente puedas considerar hacer eso y disfrutarlo. Es debido a algo que has leído al respecto? Es porque te presionaba mucho con el tema, y se volvió algo molesto?

Ten en cuenta que esta actividad, cualquiera sea ella, es tan arbitraria como usar esa varita mágica de la que hablábamos. Es una actividad, un fetiche, una herramienta o juguete que por cualquier motivo, tiene una atraccíon muy erótica para tu pareja. No intentes comprender porqué. Simplemente reconoce que esta es una herramienta que podemos utilizar para hacer que la experiencia de dominación sea más intensa. Es una herramienta que podemos utilizar para ejercer control erótico. Es algo que podemos utilizar para que se derrita, como con la varita mágica.

Piensa otra vez en aquel ejemplo de la vida real en el que te pones ese vestido para una fiesta y él no puede dejar de mirarte en toda la noche. Te gusta eso. Te gusta el efecto que tiene en él. Más aún, te sientes cómoda con él porque estás usando una herramienta de la vida cotidiana - tu vestido, y tú.

Qué pasaría si reemplazaras ese vestido por una gabardina? Que pasaría si, por cualquier motivo, tu pareja tuviera una atracción erótica hacia las gabardinas?

Como dije antes, los hombres tienden más a tener fetiches relacionados con los objetos. Sólo porque nosotras las mujeres no somos así, no podemos negar el poder de esetos objetos o condenar a nuestros hombres por reaccionar de esta forma.

Podría ser que nosotras también lo disfrutemos. Y comprabarás que así es. Entonces, en vez de estar en esa fiesta, estás sola con tu pareja. En el pasado, el solía rogarte que llevaras esta estúpida gabardina. Más extraño todavía, quería que la llevaras cuando estabas en la cama. El quería que lo hicieras dentro del contexto de la dominación. Tú pensabas que eso era completamente tonto. Más aún, cuando lo hacías, sentías que lo hacías por él. El se daba cuenta de eso, y además, sabía que te había presionado para que lo hicieras. Aún en el caso de que lo disfrutaras hasta cierto punto, él ya estaba descartándolo después en su mente proque sentía que realmente no lo estabas dominando. Nadie gana. La gabardina vuelve al armario. Sus reacciones físicas estuvieron allí, seguro.

El tuvo la reacción erótica que esperaba; pero ambos se sintieron vacíos y fríos después de hacerlo.

Ahora, piensa en usar esa gabardina en nuestro nuevo contexto. Escogiste eso de su lista de fetiches porque pensaste que era la que te asustaba menos. Después de todo, no requería que dieras dolor, o que hicieras algo que sientes que va en contra de tu naturaleza.

Una noche, sin previo aviso, decides sorprenderlo. Esto es después de pensar en ello durante algún tiempo, y después de estar sicológicamente preparada. Imagina cuán sorprendido estará. Imagina su reacción. Imagina el ejemplo de la fiesta, pero multiplicado por 10. Los hombres son completamente vulnerables a sus fetiches. Como mujeres somos muy afortunadas de contar con estas herramientas tan poderosas.

Cuando incorpores esa gabardina a tu juego, sentirás un empujón erótico. Te lo prometo. Lo sentirás debido a su reacción, y al poder que sientes. Entonces, algo mágico podría ocurrir. No ocurre todo el tiempo, pero ocurre.

Y esto es, que pensarás, "Mira, la verdad es que esta gabardina es sexy"

Lo que ocurre es que erotizas la reacción, y la relación que crea entre tú y tu pareja. Esto es, estás disfrutando el vínculo, la carga emocional y el placer que le da a tu pareja, dentro del contexto del intercambio de poder erótico. Puede que descubras que el placer que obtienes con esa actividad excede en mucho tus sentimientos ambivalentes - entonces, puf, la ambivalencia se va.

Puede que no ocurra la primera vez. Puede que no ocurra en absoluto. Pero lo prometo, te ocurrirá con algunas cosas. Y cuando comiences a incorporar cosas dentro de tu dieta de dominación que realmente tienen mucho impacto en él, verás que tu relación en este terreno comienza a florecer. Cuando comiences a disfrutar sus fetiches en el contexto de real dominación, no para complacer a tu pareja, descubrirás que obtienes un placer y una satisfacción más profundas con la dominación.

Un comentario importante para él acerca de los fetiches

Cuando tu pareja comience a intentar adoptar tus fetiches dentro de su juego, debes tener mucho cuidado en no transformarla a ella en un objeto, involuntariamente.

Cómo ocurre eso? Bueno, ocurre cuando estás tan abrumado y sumergido en el hecho de que ella lo está haciendo que comienzas a desesperarte. Ocurre cuando comienza a parecer que te interesas mucho más en el fetiche que en ella. Ocurre si tus acciones parecen comunicar que el poder está en el objeto - no en ella utilizándolo.

No hay duda de que estarás completamente conmovido cuando ella comience a incorporar tus fetiches dentro de su estilo de juego. Sólo debes de tener cuidado en tu estilo de comunicación y recordar que somos mujeres, primero y ante todo. No te enfoques en el objeto o en el acto; enfócate en la forma que ella ha escogido para incorporarlo.

Aliéntala después, pero no sobreactúes. Si la alabas demasiado, estarás generando expectativas otra vez. Por ejemplo, si le dices que te sentiste conmocionado, excitado y complacido por su muy adecuado uso de tu fetiches, ella se sentirá bien.

Si te deshaces en elogios durante media hora, ella probablemente pensará que tú esperas que lo haga otra vez. Prefiere mantenerte alejado de las expectativas, porque son obstáculos hacia una dominación efectiva. Cuando ella decida hacerlo otra vez, debe ser por y para ella, si ella lo disfrutó y sabe que tú también, lo más probable es que vuelva a hacerlo.

Deja que ella decida el nivel de discusión al respecto. Podría necesitar mucho estímulo e información porque siente emociones nuevas. Aliéntala positivamente sin presionarla o demandar. Por encima de todo, comprende que a ella podría no haberle gustado. Si tiene una reacción extraña después, hazle saber que aprecias que lo haya intentado. Puede que lo intente otra vez, de diferente forma, pero a su propio ritmo. Como siempre, apóyala sin presionarla. El proceso de incorporar tus fetiches dentro de su juego es lento y debiera hacerse a su ritmo.