jueves, diciembre 30, 2004

Porqué me gusta hincar mis dientes en los novatos

Fuente: www.akashaweb.com

Mis recientes comentarios sobre porqué me gustan los novatos han alentado algunos tímidos - y de alguna manera seductores - mails y comentarios. Muchos parecen decirme que han considerado intentar conocer alguien como yo, o ser entrenados por alguien como yo - pero no se han atrevido.

Las razones que los potenciales sumisos dan acerca de su falta en dar un paso adelante me sorprenden. y, bien, de alguna manera me excitan, también. Voy a explicarlo.

La respuesta más frecuente, y la más apetitosa (por llamarla de alguna manera), es que tienen miedo de decepcionarme o fallarme. Ahora, este es un miedo en el que puedo entrar.

Y aquí yo pensaba que tendría miedo de lo que yo les HARIA a ellos (bueno, esta es normalmente la razón número dos, jeje).

Hay una cosa que tenéis que comprender, chicos. El miedo es una cosa buena. El miedo es sexy. El miedo es real. El miedo muestra una de las cosas que me atraen de la sumisión - esa adorable característica - la vulnerabilidad.

Disfruto haciendo que un hombre se sienta vulnerable. Desamparado. En la vida real, logro esto atándolo fuertemente o disminuyendo su orgullo. A veces él no tiene ni armas ni fuerza, y tiene una mirada nueva en sus ojos, y un tono nuevo en su voz. Es realmente vulnerable. Y eso quiere decir que puedo hacer que me tenga miedo, que se encoja de miedo cuando me acerco, que se arrastre hacia mí, o estire la mano hacia mí para que lo proteja - o como regalo. Muy excitante.

Telefónicamente, cuando entreno, uno de los mayores desafío es llevar a un hombre a un espacio de vulnerabilidad. Tengo formas de hacer eso. Pero hay algo tan increíblemente sexy en un hombre que me llama, vulnerable, despues de marcar el primer número.

Cuando escucho su voz, y ya está temblando, y no encuentra las palabras - puedo sentir la vulnerabilidad y el miedo. Mi corazón comienza a palpitar. Mi cabeza se pregunta que puedo hacerle a este hombre - no para asustarlo DEMASIADO, pero para obtener lo que necesito. Para empujarlo un poco más allá - no mucho - para hacerle confesar sus fantasías y cedérmelas a mí. Para complacerme. Sin importar lo que cueste.

Y para que llegue a confiar en mí. Para que confíe que no lo dañaré ni me apreovecharé de su estado de de vulnerabilidad - de que sí, podría lastimarlo, doblegar un poco su orgullo, o hacer que se entregue a mí. Pero me aseguraré de que sobreviva entero y se vaya con la satisfacción de saber que me ha complacido.

Ves, no DEJO que un hombre fracas en complacerme. No hay razón para temer el fracaso, porque parte de lo que soy es una mujer que sabe como obtener lo que quiere de un hombre. Los obstáculos para eso no tienen nada que ver con la falta de experiencia - tienen que ver con otras cosas.

Las cosas que llevan al fracaso son los rasgos opuestos que estos novatos vulnerables tienen. Rasgos como el egoísmo, mentes poco abiertas, años de mala "programación" viendo dóminas profesionales. Los novatos que sólo tienen experiencia en su propia mente están libres de muchos posibles malos hábitos. No tienen que ser desentrenados y reentrenados...sólo tienen que ser entrenados.

Y, oh, ese entrenamiento puede ser intenso. El juego en sí mismo no necesita siquiera ser extremo, pero ellos ya están temblando y suenan tan suplicantes en el teléfono. En la vida real, escojo hombres como tú en lugares públicos. Tú me miras, y después miras hacia otra parte. Vergonzoso. Tímido. Pero yo sé que quieres mirarme.

Puede que sean mis botas altas que llaman tu atención, o la forma en que camino con esos tacones altos. Tal vez sea ese material negro brillante de mi camiseta de latex. O sólo la forma en que te miro a tí, y a los otros hombres. Como si te poseyera. Como si simplemente pudiera seducirte y llevarte a casa y transformarte en mi juguete de placer.

Te veo, y eres tan tímido, te escondes. Te escondes mirando de esa manera hacia el suelo. Pero te sigo, y me paro muy cerca de tí, tan cerca que puedes sentir mis pechos junto al tuyo. "Teverías bien con una correa de piel", podría decir, sólo para ver cómo te muerdes el labio. Y tragas saliva. O comienzas a estremecerte. Todas esas pequeñas cosas que me excitan tanto, y hacen que desee tener más.

Te sientes como un animal enjaulado. Eso es porque la bestia está a punto de saltar sobre la presa. Estás a punto de convertirte en mi alimento sexual.

Y lo que te asusta más es que sabes que no puedes resistirte. Y sabes que lo sé.

Ya eres mío.

Temblando, novato tímido.

Sabías que puedes hacer que me humedezca sólo con tu respiración nerviosa y temblorosa en el teléfono? Espero que esto explique mi punto de vista.

Ahora...próximamente, tal vez, te hable acerca de tu punto de vista.

Akasha