martes, enero 25, 2005

Dejando que el deseo crezca

Fuente: www.akashaweb.com

Hace más o menos una semana que he publicado mi post "Los hombres como víctimas", y aún me siento maravillosamente hambrienta.

Y digo "maravillosamente" porque me sorprende cuantos mails de simpatía recibo de sumisos después de un buen post de este este tipo. Simpatía!? No quiero simpatía, *adoro* esta sensación.

El consuelo que obtengo varía desde "Cómo es posible que no puedas encontrar a alguien para jugar y alimentar tus deseos? Yo lo haría!" hasta "Sé que es miserable, pero de alguna forma lo lograremos"

Esto hace que me de cuenta de que trato mis deseos y ansias de bdsm de manera diferente que muchos/la mayoría (todos?) los demás. Me encantaría saber si hay sumisos o dóminas que compartan el punto de vista del que voy a hablar ahora.

Cuando me despierto y siento que el deseo vuelve, comienzo a estremecerme con entusiasmo. Es como un reloj con alarma - es un ciclo muy constante, y siempre vuelve a comenzar. Por lo general después de jugar en la vida real, desaparece por una semana o así, y después, en el día 10 o 14 o así, comienza a crecer y a consumirme. Eventualmente, en el área de las 3 semanas, comienzo realmente a ansiarlo, sintièndome en un modo de caza intenso. Por supuesto esto tiene variaciones, pero hablo en sentido general.

El punto es, cuando me despierto con esa primera sensación ligera de hambre, no llamo a alguien y la satisfago ese día. Aún si estoy viviendo con mi pareja principal, no me doy vuelta en la cama y lo tomo. Dejo que crezca por un tiempo.

Espero adrede. Espero porque se vuelve más intenso con el tiempo. Espero porque durante este tiempo de anticipación, las cosas más pequeñas y sutiles y provocan y encienden.

Espero porque escribo mejor cuando estoy hambrienta. Puedo sentarme y escribir durante horas sobre cuán hermoso se ve un hombre desamparado, sobre cuánto espero verlo sufrir en mis brazos, y cómo deseo acecharlo, secuestrarlo, seducirlo y torturar alguna víctima reacia.

Espero porque cuanto más espero, más dulce es la matanza al final. El impulso es más intenso, y quiero jugar más duro y por más tiempo. Cuanto más espero, mejor es, simplemente.

El único momento en mi vida en que "el hambre" es algo malo es cuando estoy en una relación que no me permite la válvula de escape que esto para mí (nunca más voy a permitir que eso ocurra, lo juro) o cuando no estoy en la ciudad y estoy lejos de parejas accesibles. Mientras esté libre y en mi propia ciudad, no es un problema.

En el momento en que escribí "Los hombres como víctimas", podría haber llamado a una pareja y haberlo tenido conmigo esa noche. Pero escogí no hacerlo. Escogí no hacerlo porque, cuando decida ceder, será más intenso. Escogí no hacerlo porque me ha inspirado para escribir algunos artículos maravillosos la semana pasada. Para trabajar en relatos que requieren una cierta mentalidad sádica y porque hace cien veces más interesante bailar en mi club (mi club queriendo decir el sitio donde voy a bailar con amigos una vez a la semana).

La anticipación es la mitad de la diversión. Alguien más piensa de esta forma? O puede que sea que estoy malcriada - y que cuando quiero jugar, se que el deseo está alli, y puedo refrenarlo y hacer que sea más excitante hasta que esté lista para ello, humedeciédome meramente con pensar en ello.

*Adoro* el sentimiento de ser poseída por la lujuria y el deseo. Quiero llegar al punto en el que cuando el se arrodilla, mi corazón late tan fuerte que parece como si fuera a salirse de mi pecho. Cuando me siento tan ávida, me empapo sólo al *tocar* mis juguetes. Por supuesto que yo esperaría para tener este nivel de pasión, quien no lo haría!?

También, cuando me siento así, puedo flirtear de manera dominante y agresiva y es como una subida total de adrenalina. Es ese deseo de caza o acecho en mí. La semana pasada en el club flirteé de manera bastante directa con una víctima intimidada, y sentí el impulso más intenso (y las panties más mojadas) por el mero hecho de sostener sus muñecas en su espalda y sentir su resistencia, tan sutil. Amo este estado mental, este deseo por juegos sutiles de control, esta necesidad de ver a hombres, aún siendo desconocidos, someterse a mí de las formas más pequeñas.

Es como la diferencia entre sexo rápido cuando el deseo golpea, versus un día entero o fin de semana alargando juegos preliminares. Estos juegos son tanto mejores cuando se utilizan para construir lentamente algo, en búsqueda de un objetivo final. Los juegos preliminares en sí mismos es lo que es intenso, y el orgasmo al final es aún más dulce cuando se ha llegado a él de forma tan lenta.

Tiendo a comenzar con una especie de vago deseo de dominar. Esa es la primer señal. En ese punto, podría interceptarlo al vuelo, saciar el deseo. A medida que pasa el tiempo, mis sentidos están más vivos y me convierto en una cazadora (y lo adoro). Además, mis deseos comienza a tomar formas específicas. Comienzo a desear tipos de sumisión. Es esto frecuente en otras personas?

Comienzo a desear un tipo determinado de sumisión, o ansío a alguien específico - una pareja que tuve anteriormente, o alguien completamente nuevo. Tal vez un ciber esclavo de hace varios meses. Tal vez mi dulce suplente que siempre está listo para mí. Tal vez ese chico nuevo con el que he estado flirteando. Tal vez alguien de la red a quien aún no conozco. Mis objetivos apuntan a una víctima y entonces comienzo a planificar el ataque.

"Planificar el ataque" suena un poco brutal, imagino. Pero cuando mi mente se centra en quien quiero dominar (ya sea que el lo sepa o no), comienzo a planificar. Entonces es cuando aparecen las fantasías profundas. Desarrollo en mi cabeza las cosas que quiero hacerle y cómo quiero hacerlas. Esta es la etapa en que compro juguetes nuevos si tengo ideas para ellos, o voy a comprar un collar si él va a ser un nuevo esclavo. Puedo dejarle caer algunas o decirle llanamente lo que se viene. Puede que fije una fecha. Pero otra vez, no me apresuro. Voy a mi ritmo, y disfruto durante el desarrollo.

Todo este desarrollo ocurre en un período de unos pocos días o semanas. La única diferencia es que durante este período de hambre, sí que necesito sutiles dosis de sumisión para refrenarme. Necesito flirtear de manera dominante (por ejemplo, tirando del pelo, besos contundentes, flirteo agresivo, hacer que unhombre se arrodille en público para mí), necesito expresar los anhelos y deseos y fantasías (escribiendo) y necesito otras dosis de sumisión (sesiones telefónicas con mis sumisos, busquedas en la red de víctimas ciber o telefónicas, llamar a números de $4 el minuto para ver a musculosos gays haciéndolo).

Todo esto culmina con la gran sesión. La noche, el día, el fin de semana, cuando todo viene junto y yo tengo mi banquete. Todas mis fantasías se hacen realidad, y finalmente lo tengo en mis garras. Seguro, podría haberlo tenido a él o a alguien más semanas antes, cuando el hambre comenzó a aparecer, pero es tanto más intenso después del tiempo de espera, el desarrollo, el flirteo.

Dependiendo de mi paciencia y del nivel de stress en mi vida, este período de desarrollo puede durar 5 días, puede durar unas 2 semanas. Depende. A veces, sin ninguna razón especial, el ciclo de hambre va rápido y necesito tener una sesión rápidamente. Lo necesito. Cuando me pongo furiosa en cuando sin previo aviso golpea fuerte y me veo obligada decidir rápidamente que el lo que más quiero hacer, y quien deseo que me lo proporcione.

De todas formas, este no pretendía ser un post largo y atractivo. Es sólo que me siento curiosa de saber si otros dominantes o sumisos disfrutan el desarrollo y la anticipación a la resolución. Hace poco, alguien (olvidé el nombre, lo siento, intenté encontrarlo pero no puede) comento en mi artículo "Los hombres como víctimas que tal vez le presto demasiada atención al ritual bdsm. Pienso que puede que esté confundiendo mis mensajes - me disculpo con quien ha mencionado esto.

Pero esto es absolutamente cierto. El bondage, la dominación femenina, el acecho de la víctima, todo esto es un ritual apasionado y emocionante. Mis juguetes también son parte de este ritual, como así también mis faldas de latex, sujetadores, guantes y botas. Mi uniforme de caza. Adoro este aspecto, casi tanto como amo la emoción de ver a mis víctimas desamparadas, la súplica y el miedo en sus ojos.

Para aquellos que me escriben y consuelan cuando comienzo a plublicar sobre cuanto necesito una sesión, por favor, comprended que yo vivo por esta pasión. Puede que aparezca como una suerte de miseria, pero es un desarrollo maravilloso. Es ese desarrollo lo que me motiva a escribir relatos tan pasionales.

Y no es que no tenga un compañero, es que me gusta esperar y tener claro qué clase de hambre tengo. Tengo muchos compañeros, y frecuentemente lo que quiero es esa víctima nueva y confiada. Pospongo la resolucíón tanto como puedo, porque esos pequeños juegos que me conducen a ella me excitan más que cualquier otra cosa.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Escribes muy expresivamente, pero sin animo de ofender, no me identifico contigo en absoluto. Me pareces bastante ridicula. Gracias a mujeres como tu luego se juzga a muchas otras mujeres. Lo que mas vale de tu cuerpo es tu entrepierna, cuando deberia ser tu cerebro. Vas de "Matahari" y solo eres un chocho con patas. A mi los hombres que mas morbo me dan no son los que solo piensan con la entrepierna como tu, si no los que tienen muchas mas cosas que ofrecer.

10:57 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Anónimo, me parece desafortunado y fuera de lugar tu comentario. Yo tampoco me identifico con ésta práctica pero el hecho de expresar lo que siente, que es una realidad no fachada como dejas entre ver, es digno de admirar y sinceramente alimenta la mente intentar entender otras miras. De hecho, no es gente como ella, sino gente como tú, los que juzgan malintencionadamente a otra gente (hombres y mujeres). Además, éste blog es para hablar de ya lo pone en el encabezado... no puedes saber cómo es, de hecho, todo podría ser una fábula. Intenta disfrutarla. Sk.

8:22 p. m.  

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