lunes, mayo 23, 2005

El "Deber Ser" y los comportamientos que se esperan de una dómina

Muchas veces, cuando chateo con algún sumiso (o dominante, porque no), me encuentro con que se espera que me comporte de determinada manera.

Por ejemplo, una situación típica cuando conozco a alguien nuevo. A veces pregunto qué actividades son las que prefieren. Esto me da una idea del tipo de sumiso con el que hablo, y también de su experiencia. Por ejemplo, he descubierto que no suelo congeniar bien con los fetichistas.

Por lo tanto, hago una pregunta y espero una respuesta. Pero no, obtengo otra pregunta. Por ejemplo, el diálogo podría ser el siguiente:

Yo: ¿Qué actividades prefieres?
El: Bueno...eso no tiene importancia, no?
Yo: ¿Porqué no?
El: Porque mi opinión es irrelevante.
Yo: Te estoy pidiendo que respondas a una pregunta, no que evalúes cuan importante es tu respuesta.
El: Es que de todas maneras no soy yo quien escogera las actividades en una sesión, no?
Yo: No recuerdo haber dicho que escogieras actividades para una potencial sesión, sino que me dijeras cuáles te resultaban atractivas o eran tus preferidas

Y así podemos seguir hasta el infinito.

La realidad es que me comporto como deseo comportarme y hago las preguntas que deseo hacer. Sin embargo, cuando me salgo del standard, el sumiso me envía gentiles "recordatorios", no vaya a ser que me olvide que soy yo quien manda, verdad?

Bueno, pues gracias por la ayuda, pero es que eso ya lo se.

Me da igual si se supone que a las dóminas no les interesa saber que preferencias tiene un sumiso. A ver si ahora tendré que seguir un "manual de comportamiento".

Supongamos por ejemplo que dentro de una sesión me apeteciera que un sumiso me ate, o cualquier otra actividad que se enmarque tradicionalmente dentro de la sumisión. Me convertiría eso en sumisa? No. Convertiría a mi sumiso en dominante? Tampoco.

Lo que hace que una persona domine y otra sea dominada es simplemente el control de la escena, actividad o relación (depende de cómo lo viva cada uno). Así de sencillo. Una dómina podría estar atada, amordazada y pinzada y aún así seguir dominando.

El ejemplo que di al principio es exactamente el caso opuesto. Si fuera el sumiso quien de alguna manera guiara (por no decir decidiera) qué preguntas corresponde que una domina haga o no, por mas que la forma en que se sugiera sea respetuosa y hasta sutil en ocasiones, no dejaría de controlar la conversación.

Y lo siento de verdad, pero no es así como va la cosa :)

2 Comments:

Blogger threepwood{} said...

bueno, no sé si soy la persona más indicada para opinar, pero creo ue tiene razón, para mi la grandeza de la sumisión está en entregar la voluntad a la dómina, hacer y decir lo que ella nos pida que hagamos o digamos, limitandonos a disfrutar de esa entrega.

10:05 a. m.  
Blogger Daniel Gustavo said...

Soy suyo

10:32 a. m.  

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